LA VOCACIÓN COMO DEPORTE "EXTREMO"

Vivimos en un mundo en el que ser impresionado es una experiencia cada vez menos común, fuera de la impresión de lo absolutamente inesperado, lo que asusta, lo que salta de repente; los jóvenes de hoy viven en una normalización de la brutalidad, el erotismo, la violencia, la traición, la incongruencia y la mentira.
En algún momento un balazo en pantalla grande o chica parecía una escena fuerte; hoy necesitamos las decapitaciones de Game of Thrones cuando menos; la verdad es que muchos de nuestros adolescentes y jóvenes han visto en Blog del Narco y Pain Olympics, cosas tan terribles que algunos soldados no vieron jamás.
En el deporte la emoción también ha requerido reajustes, ya no basta ser un buen futbolista o un corredor de pista, ahora queremos surfear, y mejor si abajo hay tiburones… deporte extremo, escaladas escarpadas, lanzarse de un avión… y toman las medidas de seguridad que les parecen necesarias para no sentirse suicidas, pero si no hay peligro de muerte o daño severo… ¿Dónde está la emoción?
Así en lo sexual, lo que un día fue erótico e imposible de publicar en medios abiertos, hoy aparece en cualquier comercial o panorámico y mejor ni meterse a buscar en los medios menos abiertos y que hoy se consideran de contenidos tabú.
Nuestros jóvenes ya no pintan el mundo en azul celeste y colores pastel; hoy necesitamos amarillo marcatextos y naranja “mátame-la-pupila” si esperamos atraer alguna atención… y Así en la vocación, y así en la vida cristiana.

Algún día bastó “ser” religioso y ostentar títulos como “Hermano”, “Padre” o “Catequista” para motivar semillas vocacionales, alguna vez bastaron los Clubes La Salle y los coros parroquiales, los grupos de monaguillos y los grupos scouts, los prejuveniles y juveniles para dar a los muchachos experiencias de Dios y del pobre que marcaran sus vidas y se convirtieran en proyecto; hoy necesitamos más, es tiempo de “subir el volumen” de aumentar la intensidad.
No, no basta con cumplir con lo que es mi deber y cumplir con el apostolado oficial; el joven rico le pregunta a Jesús qué necesita para “ser bueno” pero Jesús le contesta lo que debe hacer para “ser perfecto”, mucho más de lo que pedía y creía buscar… Hoy, Hermanos, Sacerdotes, catequistas, maestros, necesitamos dar más de lo normal, sorprender, hacer de la vida cristiana y de nuestra vocación, experiencias extremas, amar de más, perdonar de más, ser felices de más… Porque si lo que algún día fue brutalidad hoy es simple violencia; la respuesta que un día fue bondad, hoy tendrá que ser santidad auténtica, sin tapujos ni subterfugios, sin excusas ni comodidades.


¿Queremos vocaciones, jóvenes que se animen a dar la vida y la eternidad a nuestro lado? ¿Queremos que nuestros alumnos OPTEN por Cristo, que más allá de conocerlo o saber de Él, rediseñen su vida y sus criterios según Su proyecto? Pues bien, seamos extremos, por Cristo, no por dar imagen, pero que cada uno de los que nos encuentra se sorprenda de nuestra entrega, de nuestro compromiso, de nuestro amor por los muchachos, de nuestra generosidad para dar y sacrificar todo nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestro descanso, nuestras cualidades y posibilidades, nuestros puestos de poder y espacios de confort. 
Se acabaron los tiempos de ofrendas y sacrificios, es tiempo de Holocausto. Todo para Dios. Todo y para siempre. 
¿Qué implicaría esta intensificación en tu vida? ¿Te animas?
“Si quieres ser perfecto ve, toma todo lo que tienes, repártelo entre los que lo necesitan, luego ven y sígueme”

 Hmno. Alejandro Gzz. Cerna FSC