LA VOZ DEL DIRECTOR

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 Mensaje del Director.

 

Hno. Francisco Hernández Zermeño

Espero que te sientas bienvenido y que aquí encuentres un remanso de paz, un lugar donde puedas aprender nuevas cosas, convivir con personas de buena voluntad que te ayuden a crecer, maestros (as) que te guíen  para que desarrolles tus habilidades y  conocimientos, y sobre todo que llegues a quererte más y reconocer en tu persona al “hijo de Dios” que eres.

Varios ¿por qué?

El primero “Formación integral”, es que buscamos que cada persona desarrolle su espiritualidad y su psicología así como sus habilidades físicas, artísticas, creativas…  tienes que desarrollarte físicamente, psicológicamente y espiritualmente.

El segundo “La Salle”, es el apellido de un santo; San Juan Bautista de La Salle, que descubriendo que “Dios lo fue llevando de compromiso en compromiso, fundó las primeras escuelas, ideo la forma de clases que tenemos ahora en nuestras escuelas o sea la enseñanza simultánea, ideó escuela para formar maestros y se preocupó por dar una educación cristiana y humana de calidad.

En tú escuela, te ofrecemos los siguientes valores para que los hagas tuyos, y los vivas en el contacto de tus seres queridos y de las demás personas; estos valores son: FE, FRATERNIDAD, SERVICIO, COMPROMISO Y GRATUIDAD.

Nuevamente bienvenida y bienvenido, que  con el auxilio de Dios vivamos este tercer período del año 35, dentro de la historia del Centro La Salle.

LA REFLEXIÓN

 

                                                                                                           

APRENDER A LEER LOS  SIGNOS DE LOS TIEMPOS

 

Para un cristiano católico comprometido es imprescindible saber leer los signos de los tiempos para escuchar lo que Dios nos quiere decir. Pero en la mayoría de las veces no sabemos o no podemos leer correctamente estos “signos de los tiempos”.

Me hago eco del sacerdote jesuita Javier Sarabia que dice: “Es urgente saber leer e interpretar los Signos de los Tiempos para no sacar falsas conclusiones, ante la manipulación de sectas y medios de comunicación. Muchas personas han visto los fenómenos sociales y naturales: guerras, crisis económicas y culturales...terremotos, sequías e inundaciones, calores y fríos...como “signos” del eminente y catastrófico fin del mundo. Otras personas “piadosas” y fanáticas han visto “signos” en apariciones y hechos individuales aislados e imaginarios: un Cristo que suda sangre, una “virgen” que llora, una nube que configura a Jesucristo...Y no han visto, ni oído al Cristo que sufre y clama en la vida de tantas mujeres y hombres de los pueblos empobrecidos...Muchos cristianos, por el miedo, por el individualismo y por la comodidad han bajado los brazos”.Como bien dice el padre Sarabia, a Dios se le encuentra no en la tormenta ni en el ruido, sino en la suave brisa que nos acaricia la cara. Hay tantas formas de leer los “Signos de los tiempos” en la vida diaria, que no tenemos que esperar las grandes inundaciones ni la muerte de personajes famosos; vemos a Dios en los sucesos de todos los días, pero no nos damos cuenta. Estamos tan ocupados con nuestros asuntos particulares que no nos lo encontramos. Las cosas que pasan todos los días son muy propicias para escuchar la voz de Dios. En estos tiempos en donde el aborto se acepta como un “derecho”de  la mujer, ¿no nos estará diciendo Dios que hemos descuidado valores tan importantes como el derecho a la vida? ¿No estaremos gastando equivocadamente el amor en lugar del amor que deberíamos estar gastando en la familia? ¿No nos dice nada el aumento en los divorcios y el dolor causado en la separación de las familias cuando los hijos tienen qué decidir con quién se quedan? ¿No leemos ahí los signos de los tiempos que nos pide un compromiso mucho más fuerte en los matrimonios y en la familia? ¿Estaremos poniendo nuestro corazón en aspectos que no enriquecen y forman a la familia?

¿Qué nos querrá decir Dios ante el aumento de la violencia, de los secuestros y ante el aumento de la inseguridad? ¿No nos estará diciendo que estamos dándole la espalda a todos los valores cristianos  y que es absolutamente necesario que cambiemos nuestras prioridades y que nos fijemos un poquito más en el Evangelio? ¿No está Dios gritándonos que ayudemos a nuestros hermanos en desgracia, aquellos hermanos que viven en la extrema pobreza y carecen hasta de lo más indispensable para vivir? ¿No leemos acaso en estos hermanos los Signos de los Tiempos?

En fin, Dios nos habla todos los días en todos los sucesos que entrelazan nuestras vidas con las de nuestros hermanos. Analicemos la vida diaria de nuestras comunidades y sabremos qué es lo que quiere Dios de cada uno de nosotros y cómo desea Él que nos involucremos en esos sucesos para pintarlos del color del cristianismo. Sin embargo, si nos cruzamos de brazos pensando que Dios sólo habla en los grandes acontecimientos buenos o malos, no estaremos preparados para interpretarlos. Recordemos que Dios no está principalmente en la tormenta y en los terremotos sino que está especialmente en la suave brisa que nos acaricia la cara. Estemos pues atentos para saber leer los signos de los tiempos.

 

 

 

                                                                              


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