Hermanos de LaSalle

|Página Principal |       | La voz del Director |       | Lasallismo |        | Patronato |

    |Voluntariado |   | Quiénes somos |   | Cursos |   | Maestros |

 

              Hermanos De LaSalle en Tijuana, B.C.                                                                                         Hnos.Lasalle

  De Izquierda a Derecha:                    
  Hno. Juan Ignacio Alba (Director)
  Hno. Steven Vasoli
  Hno. Ernesto Saucedo M.
  
  

                                                      

                                                     

                                                      

                                                      


 Hermanos de las Escuelas Cristianas - LaSalle =  Todo sobre los Hermanos de LaSalle.


 

DECLARACIÓN DE MISIÓN

El fin de este Instituto es procurar educación humana y cristiana a los jóvenes, especialmente a los pobres, según el ministerio que la Iglesia le confía.
 

(Regla de los Hermanos de las  Escuelas Cristianas, Articulo 3)

Nuestro Fundador, San Juan Bautista de La Salle renovó la escuela para hacerla accesible a los pobres y para ofrecerla a todos como signo del Reino y medio de salvación.

La escuela cristiana, que siempre debe renovarse, es el instrumento privilegiado de la actividad de los Hermanos. El Instituto se abre también a otras formas de enseñanza y educación adaptadas a las necesidades de la época y de los países.

San Juan Bautista de La Salle, atento por inspiración de Dios al desamparo humano y espiritual de «los hijos de los artesanos y de los pobres» se consagró a la formación de maestros de escuela enteramente dedicados a la instrucción y educación cristiana. Reunió a esos maestros en comunidad, y fundó luego con ellos el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Fieles a la llamada del Espíritu y al carisma de su Fundador, los  Hermanos se consagran a Dios para cumplir, asociados, el ministerio apostólico de la educación.

Nuestro 43º Capítulo General, realizado en Roma durante la primavera del 2000, planteó el tema de la misión de nuestro Instituto, hoy, insistiendo en sus tres aspectos más importantes:

 

SERVICIO EDUCATIVO DE LOS POBRES

Desde los orígenes, el Instituto se define como suscitado por Dios para la evangelización y el servicio educativo de los pobres. En el pasado y actualmente, el Instituto se ha preocupado y se preocupa del servicio educativo de los pobres. Tiendo en cuenta de que el servicio educativo de los pobres está ligado a contextos sociales, culturales y económicos muy diversos en los diferentes países en que está implantado el Instituto.

Somos conscientes de que nuestro servicio educativo a los pobres no pretende resolver el problema de la pobreza en el mundo, sino sólo lo que se relaciona con el mundo de la educación. Queremos recorrer el camino que conduce a los pobres "colectivamente", reconociendo que Dios nos llama a dar respuestas creativas y generosas a las pobrezas del mundo de hoy, en fidelidad a nuestro carisma fundacional.

El Instituto no puede pretender por sí solo conseguir un acercamiento educativo y una acción eficaz ante todas las formas actuales de pobreza. Por ello es importante que establezca relaciones y colabore con otras organizaciones y otras instancias (políticas, sociales, religiosas...) que trabajan para resolver problemas de los pobres en los niveles local, regional o internacional.

EVANGELIZACIÓN

«Es Dios tan bueno que, una vez creados por Él los hombres, desea que todos lleguen al conocimiento de la verdad... y vosotros habéis sido elegidos por Él para ayudarle en este ministerio, anunciando a estos niños la Buena Nueva y las verdades contenidas en ella...» (Med 193)

Algunos jóvenes tienen dificultad en aceptar la Buena Nueva que les anunciamos. El secularismo del medio ambiente en el que se mueven se caracteriza por una "cultura global de la juventud" basada en valores comerciales y económicos cuestionables que rechazan relaciones y compromisos duraderos. Si queremos que haya un verdadero diálogo, hemos de conocer su realidad y utilizar lenguajes y formas de expresión que les sean comprensibles.

Manteniéndonos abiertos al descubrimiento de lo bueno que hay en todas las culturas, debemos llevar los valores de la Buena Nueva al medio social de los jóvenes de forma que la vida familiar sea reforzada, y que tanto los marginados social y económicamente, -por ejemplo: analfabetos y vagabundos- así como todos aquellos que experimentan nuevas formas de pobreza -es decir, aquellos que se encuentran sin amor, sin fe, sin sentido de la vida- sean liberados.

La labor docente es cada vez más difícil. Los padres de familia tienen ante sí el reto de responder efectivamente a la diversidad y complejidad de la realidad actual. El compromiso ejemplar de gran cantidad de personas, hombres y mujeres, Hermanos y Colaboradores, ancianos y jóvenes, que trabajan juntos en la misión lasaliana por los jóvenes y los pobres es aún más necesario. En este contexto, constatamos felizmente que la mujer tiene cada vez una presencia mayor y desempeña un papel más significativo en la misión lasaliana.

El buen ejemplo dado por testigos creíbles, auténticos y coherentes es el medio más apropiado para compartir la Buena Nueva. Esto se logra más eficazmente mediante un grupo o una comunidad de personas, por ejemplo la comunidad de Hermanos, Hermanas, Catequistas o Comunidad de Seglares. Además de compartir implícitamente la Buena Nueva, debemos también hacerlo de forma explícita con otros medios, tales como expresiones públicas de fe y programas de catequesis, pastoral juvenil y vocacional.

Si las obras lasalianas han de ser la expresión viva de la Buena Nueva, deberán ser lugares de diálogo en verdad, libertad y esperanza. De esta manera los Hermanos y los Colaboradores Lasalianos entran en la cultura de los jóvenes para anunciar la Buena Nueva e invitar a una conversión continua. En el ministerio lasaliano, la escuela es un lugar privilegiado para un diálogo interreligioso y ecuménico que da testimonio del valor de todas las expresiones de fe. Los Lasalianos que trabajan en las universidades, tienen la posibilidad de contribuir de manera especial a nuestra misión, por su intensa dedicación a la investigación en el campo del crecimiento de la fe entre los jóvenes, cualquiera que sea su religión, y por la preparación y acompañamiento de aquellas personas a quienes se les ha confiado la difícil tarea de compartir la Buena Nueva en un ambiente cada vez más secularizado y multirreligioso.

El carisma lasaliano se vive ya en el contexto de las sociedades pluriculturales y multirreligiosas. Los jóvenes de todas las culturas y tradiciones religiosas tienen el derecho y la libertad de vivir el carisma lasaliano y beneficiarse de ello.

Para muchos jóvenes existe un abismo cada vez más amplio entre ellos y la Iglesia institucional. La escuela lasaliana se convierte en el lugar donde experimentan el mensaje de la Buena Nueva de una manera que toca sus corazones, sus necesidades y sus preocupaciones.

El anuncio de la Buena Nueva es más creíble y más auténtico cuando los jóvenes y sus educadores son solidarios con los pobres en su lucha por la justicia. Es en este contexto, los jóvenes perciben la llamada vocacional a comprometerse con la misión lasaliana, incluso como Hermano de las Escuelas Cristianas.

Numerosas experiencias en el mundo sugieren que la educación religiosa, el servicio y la comunidad son partes integrantes de una buena fórmula para el crecimiento en la fe. Descuidar cualquiera de estos tres aspectos lleva al fracaso de la finalidad de todo el proceso.

URGENCIAS EDUCATIVAS

El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, como tantas organizaciones y personas hoy, tiene una clara y evidente conciencia de la importancia de la educación de los niños, jóvenes y adultos de este siglo que comienza. La Comisión, ante esta necesidad educativa, propone reforzar el compromiso del Instituto, durante los próximos siete años, en cuatro campos particularmente urgentes:

Los Derechos del Niño

La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (1989) ratificada internacionalmente, es un medio para la defensa contra los abusos de los derechos de los niños y los jóvenes, observamos que es poco conocida y comprendida por los Hermanos y Colaboradores. Las costumbres culturales no siempre están de acuerdo con los artículos de esta Convención.

Los Hermanos y Colaboradores necesitan ser más conscientes del contenido de la Convención. La aplicación de la Convención tiene que adaptarse a las situaciones locales y la misión educativa lasaliana debe orientarse hacia los niños cuyos derechos no están protegidos.

Renovación Educativa


El Instituto valora  positivamente y agradece la acción educativa de los 68.000 Hermanos, Profesores y Educadores que en todo el Instituto constituyen, «juntos», una presencia educativa «desde la mañana hasta la noche» con alumnos y estudiantes. Les anima a continuar con ilusión en el ejercicio de su ministerio y alienta de modo especial a aquellos y aquellas que soportan mayores dificultades en las circunstancias actuales, especialmente en la puesta en práctica de nuevas iniciativas pedagógicas.


El anuncio explícito de la Fe

El anuncio explícito de la Buena Nueva plantea problemas en todos los continentes  ya sea a causa del contexto multirreligioso,  ya sea a causa de la descristianización, de la secularización o de la increencia.

Cuando el anuncio explícito de la Buena Nueva se hace de manera impositiva, estamos abocados al fracaso ya que el joven no se siente respetado.

El anuncio explícito de la Buena Nueva se realiza a través de la asignatura de religión dentro del horario escolar y a través de actividades pastorales fuera del horario escolar.

En el Instituto disponemos de muchos materiales, somos conscientes del esfuerzo constante que hay que hacer para adaptar el lenguaje de los materiales al lenguaje de los jóvenes de hoy.

Los Colaboradores, junto con los Hermanos, se comprometen en el anuncio explícito de la Buena Nueva. A pesar de las dificultades, su entrega es notoria y se traduce por una demanda de formación y por la puesta en práctica de programas de formación catequética.

Hacemos un llamamiento a los Hermanos y Colaboradores para que renueven su compromiso con la catequesis y la formación específica en este terreno.

 

La fe es una adhesión libre. El anuncio explícito de la Buena Nueva debe ser propuesto a todos. Así se puede establecer un diálogo constructivo.

Ante los nuevos medios de comunicación, los Colaboradores y los Hermanos deben dar pruebas de creatividad para anunciar la Buena Noticia. Con este fin, es importante Introducirse en el mundo de los jóvenes y en su cultura, que es también portadora de valores evangélicos, estar abiertos a otros movimientos juveniles fuera del ámbito lasaliano.

Presencia Lasaliana en sociedades multirreligiosas

La misión lasaliana se vive ya en el contexto de sociedades pluriculturales y multirreligiosas. Los Hermanos y los Colaboradores que trabajan en estas sociedades, experimentan respuestas muy diversas, que muy a menudo van desde la intolerancia o la indiferencia al respeto.

La presencia del Instituto en sociedades multirreligiosas exige un diálogo interreligioso en cuatro niveles:

 

1. Vida: Hermanos, Colaboradores y jóvenes construyen relaciones de amistad y desarrollan la fraternidad transcendiendo las diferencias religiosas.
2. Escuela: Un lugar de encuentro en el cual el niño es el centro, cualquiera que sea su religión. Continúa siendo un lugar para la educación humana y religiosa, dando la prioridad al servicio educativo de los pobres.
3. Servicios: Hermanos, Colaboradores y jóvenes son solidarios al servicio de los pobres, a pesar de sus diferencias religiosas.
4. Institucional: el diálogo interrreligioso en asambleas nacionales o internacionales.

 

 

 

Página AnteriorPágina Siguiente